lunes, 30 de julio de 2012

La noche



El alma de la calle, cada noche,

con sus múltiples luces me rodea.

Murmuran las aceras, en la noche,

conquistando mi azadón de pluma y tinta;

me aman, ciegas, las calles,

con su ruido nocturno;

me susurran diálogos de amantes,

misteriosas,

de muertes y navajas...

Las calles tienen alma

anegada de deseo,

y gimen dolorosos placeres

en la noche...


Texto: Carmen Cabeza

Imagen: Dead End, de Jacek Yerka

domingo, 15 de julio de 2012

Poema de Gioconda belli



TEXTURA DE SUEÑO


No he visto el día

más que a través de tu ausencia,

de tu ausencia redonda

que envuelve mi paso agitado,

mi respiración de mujer sola.

Los hay que están hechos para morirse

o para llorar,

días poblados de fantasmas y ecos

en los que ando sobresaltada,

pareciéndome que el pasado

va a abrir la puerta

y que hoy será ayer,

tus manos, tus ojos,

tu estar conmigo,

lo que hace tan poco era tan real

y ahora tiene la misma

textura del sueño.


Gioconda Belli

(Imagen: Boudoir de Jacek Yerka)

martes, 10 de julio de 2012

Citas



Imagen: Presa de la Biblia (2006), de Jacek Yerka


"La lectura es a la inteligencia lo que el ejercicio es al cuerpo" (Richard Steele)


"Lee y conducirás. No leas, y serás conducido" (Teresa de Ávila)


"Una casa sin biblioteca es una casa sin dignidad" (anónimo)


"Por el grosor del polvo en los libros de una biblioteca pública puede medirse la cultura de un pueblo" (John Steinbeck)





"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca" (J.L. Borges)


"Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro" (Emily Dickinson)


"Ante ciertos libros, uno se pregunta: ¿quién los leerá? y ante cierta personas uno se pregunta: ¿qué leerán? Y al fin, libros y personas se encuentran" (André Gide)


"Ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica" (J.L. Borges)


miércoles, 27 de junio de 2012

El desayuno

Me gustas cuando dices tonterías,

cuando metes la pata, cuando mientes,

cuando te vas de compras con tu madre

y llego tarde al cine por tu culpa.

Me gustas más cuando es mi cumpleaños

y me cubres de besos y de tartas,

o cuando eres feliz y se te nota,

o cuando eres genial con una frase

que lo resume todo, o cuando ríes

(tu risa es una ducha en el infierno),

o cuando me perdonas un olvido.

Pero aún me gustas más, tanto que casi

no puedo resistir lo que me gustas,

cuando, llena de vida, te despiertas

y lo primero que haces es decirme:

"Tengo un hambre feroz esta mañana.

Voy a empezar contigo el desayuno."

Poema de LUIS ALBERTO DE CUENCA
Imagen de Francis van Hove

jueves, 7 de junio de 2012

Daphne du Maurier (II)

Joan Fontaine en el papel protagonista de la película, basada en la novela Rebeca, escrita en 1938 por la autora británica Daphne du Maurier. Laurence Olivier, el actor protagonista, quería que su esposa, Vivien Leigh, interpretara a la señora de Winter, pero al final no se pusieron de acuerdo el productor, Selznick, ni el actor, así que Joan Fontaine fue tratada con bastante animadversión por Olivier y por buena parte del equipo de rodaje, hecho que afectó de forma positiva a su interpretación, al proporcionar una gran dosis de verosimilitud a su personaje y acentuar su actitud de temor y desvalimiento ante de la cámara.



Los pájaros, filmada en 1962, se inspiró en el relato homónimo de Du Maurier, pero difiere enormemente del original. La adaptación se convirtió en una de las obra maestras de Alfred Hitchcock, aunque no fue él sino el escritor Evan Hunter quien escribió el guión de la película, con una interpretación personal que resulta soberbia, si bien el mérito de la obra fue atribuido exclusivamente a Hitchcock.
Inquietante y magnífica, la cinta simboliza el miedo a lo inexplicable, a lo desconocido. Nadie sabe por qué atacan los pájaros. Todo aquello para lo que no encontramos respuesta es capaz de generar un desasosiego que se contagia, de forma maestra, en cada una de sus escenas.

Daphne du Maurier

lunes, 14 de mayo de 2012

Viudas en la India

(extracto de un artículo de la escritora Cristina Morató)


"En la India hay cerca de 45 millones de viudas condenadas al ostracismo, marginadas socialmente y sin recursos económicos. Más de la mitad son jóvenes de entre 15 y 19 años, sin ningún futuro. La mayoría son analfabetas que no conocen sus derechos y viven de la caridad.

Mohini Giri, una activista india y fundadora de un centro de acogida en Vrindavan, dijo en una ocasión: "Ya sean cultas o incultas, ricas o pobres, las viudas son estigmatizadas y viven como ciudadanas de segunda clase. No pueden tener propiedades y lo peor es que hay muchas mujeres en esta situación". Según la tradición hindú, las viudas no pueden ser tocadas, traen mala suerte y son una maldición. Las mujeres que pierden a sus esposos en este país asiático sufren una doble marginación: por ser mujeres y por ser viudas.

A unos cien kilómetros de Delhi, capital de la India, se encuentra la ciudad sagrada de Vrindavan, donde,



según la tradición, el dios Krisna pasó su infancia. Ahora se la conoce como la "ciudad de las viudas" porque más de veinte mil mujeres, llegadas desde los lugares más remotos del país, sobreviven en sus calles gracias a la caridad. Al menos aquí, aunque viven en la más extrema pobreza y abandonadas a su suerte, pueden comer, gracias a las limosnas de los fieles.

Ser viuda en la India significa estar muerta en vida, y así es como muchas de ellas se sienten. Después de la pérdida del esposo, pasan a pertenecer a la casta de los intocables, la más baja de la escala social. En ese mismo instante comienza su terrible condena: vestirán siempre de blanco con una pieza de tela sin coser, llevarán la cabeza rapada y lucirán una marca de ceniza en su frente. Les arrancarán los ornamentos, las despojarán de todas sus posesiones y de su estatus social, y comerán una sola vez al día. Además, serán repudiadas por su propia familia, y sufrirán todo este catigo únicamente por haber sobrevivido a su esposo. Aunque la ley prohibió el rito del sati, que las obligaba a inmolarse en la pira funeraria de sus maridos, muchas mujeres prefieren, incluso hoy, suicidarse antes que vivir como viudas y pasar a ser intocables".


Cristina Morató: Ser viuda en la India (mujerhoy.com, 28 de abril de 2012)

sábado, 5 de mayo de 2012

Poema de Ted Hughes


EMILY BRONTË


El viento de Crow Hill era su amado.

Solo ella sabía

el secreto de esa historia ardiente,

pero su beso fue fatal.

En su oscuro Paraíso

reinaba el arroyo que ella adoraba

y consumió su pecho.

El crespo y húmedo rey de ese reino

salvó el muro y yació en su cama

enferma de amor.

Cubrió sus entrañas.

Bajo su corazón creció la piedra.

Su muerte es el llanto

de un niño por el páramo.

(Retrato de autor desconocido)