Regresar.
Olvidar lo aprendido.
Desnudarse de tiempo.
Descalza,
correr sobre la hierba.
Saber que mis dos manos me sostienen.
Desandar el camino
tras un sueño profundo...
- el cuerpo aún conserva
la calidez del vientre;
los párpados sellados,
la yema de los huesos-
Desatar los cordones,
las amarras, los hilos.
Partir de cero,
sin recordar nada.
Y ahora
sólo ahora
renacer.
Carmen Cabeza Martínez
