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domingo, 6 de junio de 2021

Borges: el olvido que seremos

 



Ya somos el olvido que seremos.
El polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres, y que no veremos.

Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y el término. La caja,
la obscena corrupción y la mortaja.
Los ritos de la muerte, y las endechas.

No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre.
Pienso con esperanza en aquel hombre

que no sabrá que fui sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del cielo
esta meditación es un consuelo.


Jorge Luis Borges


 

Imágenes: Christian Schloe

jueves, 12 de marzo de 2020

Descanso de una enfermera

(foto de la enfermera Elena Pagliarini, descansado, exhausta, tras más de diez horas en el servicio de urgencias del hospital de Cremona (Lombardía, Italia). La imagen, sacada con el móvil por la doctora Francesca Mangiatordi, se ha hecho viral.)


Para quién escribo


Mi hijo de diez años  me ha preguntado para quién escribo.

Mi palabra sale de la afonía de una guardia, de un
sufrimiento crónico.

Escúchame, Paolo, yo quisiera escribir para todos los que
sufren en esta larga galería de la muerte.

Para las madres que nunca acaban de perder al hijo
estremecido y permanecen a su lado las horas
eternas de las tinieblas.

Escribo, Paolo, para las alas fosfóricas de la guadaña que
pasa cada noche sobre el piso noveno y deja caer su
cucharón de palo para comerse al más ausente.

Para los hijos, escribo, los hijos, que fuman los cigarros
amargos a escondidas y lloran lágrimas nerviosas
porque aún no han accedido a la soberanía de la
enfermedad.

Escribo, Paolo, para el amante que no podrá entrar a
besar a su amado y que sufre llamándolo, sin voces:
amor mío, amor mío.

Escribo, Paolo, para valorar el trabajo de las limpiadoras
que renuevan el hospital y el ruido de la orina.

Para las enfermeras azules de la eternidad y sus
ayudantes, los médicos humildes.

Para la misericordia y la paciencia, escribo.

Para los trasplantados, los locos, los quemados, los
absortos en el estrabismo de la muerte.

Y sobre todo, sobre todos los seres de este mundo,
yo escribo para él, tú ya lo sabes, para él, que se
ha ido en esta primavera y se ha llevado todo mi
derrumbado diccionario de la medicina.


ISLA CORREYERO

 (fragmento del poema “Para quién escribo”,
de su libro Diario de una enfermera, 1996)
  

jueves, 17 de abril de 2014

Poema de L.M.Panero

 



                                              
  A MI MADRE
                                         
 (Reivindicación de una hermosura)
 
Escucha en las noches cómo se rasga la seda
y cae sin ruido la taza de té al suelo
como una magia
tú que solo palabras dulces tienes para los muertos
y un manojo de flores llevas en la mano
para esperar a la Muerte
que cae de su corcel, herida
por un caballero que la apresa con sus labios brillantes
y llora por las noches pensando que le amabas,
y dice sal al jardín y contempla cómo caen las estrellas
y hablemos quedamente para que nadie nos escuche
ven, escúchame hablemos de nuestros muebles
tengo una rosa tatuada en la mejilla y un bastón con
empuñadura en forma de pato
y dicen que llueve por nosotros y que la nieve es nuestra
y ahora que el poema expira
te digo como un niño, ven
he construido una diadema
(sal al jardín y verás cómo la noche nos envuelve)


Leopoldo María Panero: Poemas del manicomio de Mondragón  (1987)

Imagen: Rafal Olbinski

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Poema de G. Belli

(...)
No hay nadie aquí. Está mi cuerpo solo

mientras yo estoy con ellas:

las mujeres sin habla.
Esas que mis dedos escuchan,

esas que entran de noche

con aliento de luna.

Mujeres de los siglos

me habitan:

Isadora bailando con la túnica.

Virginia Woolf en su cuarto propio.

Safo lanzándose desde la roca.

Medea. Fedra. Jane Eyre

y mis amigas,

espantando la decrepitud del tiempo,

escribiéndose a sí mismas (...)




Mujeres danzan a la luz de mi lámpara.


Se suben a las mesas.

Dicen discursos incendiarios.

Me sitian con los sufrimientos.

Las marcas del cuerpo.

El alumbramiento de los hijos.

El silencio de las olorosas cocinas.

Los efímeros, tensos, dormitorios.

Mujeres enormes. Monumentos me circundan.

Dicen sus poemas. Cantan. Bailan.

Recuperan la voz. (...)


(Poema: fragmento de Contradiccciones, de Gioconda Belli)
(Foto: On reading, de André Kertész)
(Fotograma de la película "Esplendor en la hierba", de Elia Kazan)

miércoles, 29 de agosto de 2012

Dead woman's city

(Poema de ESTHER M. GARCÍA)


Cuento las estrellas en el cielo y

pienso en los ojos de los muertos

que se encienden como faroles para coronar la noche.

Pienso en Ciudad Juárez

y en las bocas de sus mujeres y sus palabras secas

resbalando por sus lenguas atemorizadas

en la hora de la muerte.

Así brillan los ojos de las muertas de Juárez

en las noches ebrias del Paso.

Brillan como luciérnagas moribundas

que se apagan al salir de la maquila,

de la casa,

de la escuela...

(...)

Juárez es un Auschwitz moderno

donde día a día huele a carne quemada

flagelada violada

o un campo de concentración en Atacama

en donde las mujeres se secan como vísceras

expuestas al sol.

Ni la policía mexicana.

Ni la border patrol

Saben dónde están sus huesos

sus nombres

el grito de su sexo pidiendo auxilio

No.

Aquí en Juárez nadie escucha.

Todo es silencio.

(...)


Fragmento del poema Dead woman's city, de Esther M. García (Saltillo, Coahuila)

Imagen: La columna rota (1944) Frida Kahlo


lunes, 6 de agosto de 2012

Poemas de Marilyn Monroe

¡¡¡Sola!!!

Estoy sola -siempre estoy sola-

sea como sea.

No hay nada que temer

salvo el propio miedo.



Es estupendo estar viva.

Me dicen, sí,

que soy afortunada por estar viva

¡pero es tan difícil sentirlo

cuando todo me hace daño!

"Es como si todo esto le pasase al de al lado. Yo estoy cerca y puedo notarlo y oírlo, pero, en realidad, no me sucede a mí."
"Sabía que le pertenecía al público y al mundo, y no porque tuviera talento, ni porque fuera guapa, sino porque nunca le había pertenecido a nadie ni a nada."




Ay, maldita sea, me gustaría estar muerta

-absolutamente no existente-

ausente de aquí

-de todas partes-

pero cómo lo haría.

Siempre hay puentes

-el puente de Brooklyn-

pero me encanta ese puente

(todo se ve hermoso desde su altura

y el aire es tan limpio)...



Ahora que lo pienso,


siempre he estado aterrada


de llegar a ser realmente

la esposa de alguien,

pues la vida me ha enseñado

que nadie puede amar a otro

nunca

realmente



¿De qué estoy asustada? ¿Por qué tengo tanto miedo? ¿Acaso creo que no puedo actuar? Sé que puedo hacerlo, pero estoy asustada. Tengo miedo y no debería tenerlo. No debo tenerlo.

domingo, 15 de julio de 2012

Poema de Gioconda belli



TEXTURA DE SUEÑO


No he visto el día

más que a través de tu ausencia,

de tu ausencia redonda

que envuelve mi paso agitado,

mi respiración de mujer sola.

Los hay que están hechos para morirse

o para llorar,

días poblados de fantasmas y ecos

en los que ando sobresaltada,

pareciéndome que el pasado

va a abrir la puerta

y que hoy será ayer,

tus manos, tus ojos,

tu estar conmigo,

lo que hace tan poco era tan real

y ahora tiene la misma

textura del sueño.


Gioconda Belli

(Imagen: Boudoir de Jacek Yerka)

sábado, 5 de mayo de 2012

Poema de Ted Hughes


EMILY BRONTË


El viento de Crow Hill era su amado.

Solo ella sabía

el secreto de esa historia ardiente,

pero su beso fue fatal.

En su oscuro Paraíso

reinaba el arroyo que ella adoraba

y consumió su pecho.

El crespo y húmedo rey de ese reino

salvó el muro y yació en su cama

enferma de amor.

Cubrió sus entrañas.

Bajo su corazón creció la piedra.

Su muerte es el llanto

de un niño por el páramo.

(Retrato de autor desconocido)

jueves, 22 de marzo de 2012

PERSONAS CURVAS

Mi madre decía: a mí me gustan las personas rectas.

A mí me gustan las personas curvas,

las ideas curvas,

los caminos curvos,

porque el mundo es curvo

y la tierra es curva

y el movimiento es curvo;

y me gustan las curvas

y los pechos curvos

y los culos curvos,

los sentimientos curvos;

la ebriedad: es curva;

las palabras curvas;

el amor es curvo;

¡el vientre es curvo!;

lo diverso es curvo.

A mí me gustan los mundos curvos;

el mar es curvo,

la risa es curva,

la alegría es curva,

el dolor es curvo;

las uvas: curvas;

las naranjas: curvas;

los labios: curvos;

y los sueños curvos;

los paraísos, curvos

(no hay otros paraísos);

a mí me gusta la anarquía curva.

El día es curvo

y la noche es curva;

¡la aventura es curva!

Y no me gustan las personas rectas,

el mundo recto,

las ideas rectas;

a mí me gustan las manos curvas,

los poemas curvos,

las horas curvas:

¡contemplar es curvo!;

(en las que puedes contemplar las curvas

y conocer la tierra);

los instrumentos curvos,

no los cuchillos, no las leyes:

no me gustan las leyes porque son rectas,

no me gustan las cosas rectas;

los suspiros:curvos;

los besos: curvos;

las caricias: curvas...

Extracto del poema: LAS PERSONAS CURVAS, de JESÚS LIZANO

Pintura: Cuadrados y círculos concéntricos (Kandinsky)
Foto: Shadow belly, de Elizabeth Thompson

lunes, 27 de febrero de 2012

En clase

Alcánzame

los sueños

intercalados

en las operaciones de matemáticas,

los corazones pintados

detrás de los resúmenes de historia,

entre los dedos

las fórmulas,

los cálculos,

las nubes

con los besos

sin poner mordaza

a los labios que venían gritando,

sin retardar

la carrera de los pies

empujados por navajas

y además

los poemas acaramelados

y noctámbulos

que nunca escribiste

envueltos

en las horas

que has pasado pensando en mí.

Poema de Tere Irastortza (traducción de Luisana Ginea)

jueves, 19 de enero de 2012

A. Storni: "Voy a dormir"

Voy a dormir.

Dientes de flores, cofia de rocío,

manos de hierbas, tú, nodriza fina,

tenme prestas las sábanas terrosas

y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.

Ponme una lámpara en la cabecera;

una constelación, la que te guste;

todas son buenas, bájala un poquito.

Déjame sola; oyes romper los brotes...

te acuna un pie celeste desde arriba

y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias... Ah, un encargo:

si él llama nuevamente por teléfono

le dices que no insista, que he salido.


Alfonsina Storni


Alfonsina Storni (1892-1938), poetisa y escritora argentina, fue autora de libros como La inquietud del rosal, El dulce daño o Mundo de siete pozos, entre otros. En mayo de 1935 fue operada de cáncer de mama y, a partir de esta fecha, pasa mucho tiempo recluida y alejada de reuniones literarias. En 1936, cuando se suicida su amigo el escritor uruguayo Horacio Quiroga, le dedica unos versos que presagian su propio final. En 1938, a consecuencia del cáncer que sufría, se suicida internándose en el mar desde la playa La Perla, en Mar del Plata. La noche anterior había escrito su último poema, que tituló: Voy a dormir.

Cuadro de Wilhelm Hammershoi

miércoles, 26 de octubre de 2011

Negra sombra

Laurel Burch: Self portrait (1999)

Cando penso que te fuches,

negra sombra que me asombras,

ó pé dos meus cabezales

tornas facéndome mofa.

Cando maxino que es ida,

no mesmo sol te me amostras,

i eres a estrela que brila,

i eres o vento que zoa.

Si cantan, es ti que cantas,

si choran, es ti que choras,

i es o marmurio do río,

i es a noite i es a aurora.

En todo estás e ti es todo,

pra min i en min mesma moras,

nin me abandonarás nunca,

sombra que sempre me asombras.


Rosalía de Castro, Follas Novas (1880)



Cuando pienso que te fuiste,

negra sombra que me asombras,

al pie de mis almohadas

vuelves haciéndome burla.

Cuando imagino que te has ido,

en el mismo sol te muestras,

y eres la estrella que brilla

y eres el viento que sopla.

Si cantan, eres tú que cantas,

si lloran, eres tú que lloras,

y eres el murmullo del río,

y eres la noche y eres la aurora.

En todo estás y eres todo,

para mí en mí misma moras,

no me abandonarás nunca,

sombra que siempre me asombras.


Rosalía de Castro (1837-1885) fue una figura emblemática del Rexurdimento gallego. Considerada, junto a Gustavo Adolfo Bécquer, como la precursora de la poesía española moderna, utilizó la lengua gallega para escribir dos obras claves dentro de su producción literaria: Cantares gallegos (1863) y Follas Novas (1880). En este último, la autora se expresa en versos llenos de melancolía que transmiten un discurso existencial predominantemente pesimista. La saudade -una visión desolada del mundo- constituye el sentimiento fundamental de la obra. Esa vivencia angustiosa y llena de dolor se manifiesta en el poema Negra sombra como un malestar enigmático e inconcreto, una especie de oscuro presentimiento que la acompaña a todas partes. ¿Qué es la negra sombra? El verso "cuando pienso que te fuiste" puede interpretarse como el recuerdo del hijo muerto (un hijo de la escritora murió de forma accidental a los 19 meses; su última hija nació muerta...), pero también puede simbolizar el miedo a la enfermedad, las desavenencias conyugales, su tendencia a la depresión... La negra sombra tiene varias lecturas posibles debido a su múltiple posisemia. Este poema de Rosalía fue también la letra y el motivo de una famosa canción gallega. Versionada por Carlos Núñez y en la voz de la cantante Luz Casal, formaría parte de la banda sonora de la película Mar adentro (2004), dirigida por Alejandro Amenábar. Las últimas palabras de la poetisa, antes de morir a causa de un cáncer de útero, fueron misteriosas: "Abre esa ventana, que quiero ver el mar" (desde las ventanas de su casa de Padrón era imposible ver el mar)

sábado, 23 de abril de 2011

Poema de Carmen Gómez Ojea

ENCENDED VELAS

El verde sínople que conocimos,
las nubes nómadas,
la cántiga de amor del mar,
las piedras, el sol del cementerio,
la plata de baba de caracol
en la tapia del paraíso,
el agua de los charcos de abril pascual
me dan ganas de arrodillarme,
de llorar,
pedir perdón
a las que entonces no podían ver más que un camino oscuro,
un cielo quieto, sin pájaros ni cirros,
un mar muerto, rocas peladas,
hipogeos sin luz,
tierra seca
y la seda cruenta de las banderas airadas de la paz.
Al anochecer, cuando bajéis las persianas
o debáis pulsar los interruptores de la luz,
en esa hora de penumbra
en que las camas se abren como flores,
en ese momento extraño de silencio y cantos de madera

que es para las mujeres algo así

como perdonarse arrugas y encontrarse bellas

en el espejo del pasillo asaltado por la noche,

encended velas,

quemad cirios,

y veréis hermanas, ojos, pupilas, miradas

de cuantas nos abrieron caminos a este mundo,

de las que fueron barqueras

que en sus lanchas nos llevaron

a la orilla de esta playa,

y entenderéis con emoción y orgullo

la historia de coraje y de renuncias,

valentía, dudas,

dolor, gozo

que seguimos tejiendo quienes no esperamos

el regreso salvador de los Ulises.

Carmen Gómez Ojea



Carmen Gómez Ojea (Gijón, 1945), ha obtenido prestigiosos premios literarios, como el Nadal por Cantiga de agüero (1982), el Tigre Juan de novela por Otras mujeres y Fabia (1981), el Carmen Conde de poesía por En la penumbra de Cuaresma (1993), y muchos otros... Casada y madre de seis hijos, Carmen escribe desde que era una niña, y lo hace con la pasión y la fuerza de una letraherida marcada por el amor incondicional a las palabras. Autora de poesía, novela, narrativa infantil y juvenil, relatos, artículos de opinión..., es colaboradora habitual del periódico La Nueva España. El poema anterior forma parte del libro Apostasías, publicado en formato digital en Bubok.com.


miércoles, 16 de febrero de 2011

El día tiene el don de la alta seda

"I am half-sick of shadows", said the Lady of Shalott. Pintor: John W. Waterhouse



El verso da título a mi poema favorito de Blanca Andreu, extraído de su libro: De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall, con el que consiguió el premio Adonais de poesía en 1981. "El día tiene el don de la alta seda" es un endecasílabo con mucha fuerza, bien por el ritmo yámbico de sus acentos en sílaba par o por la musicalidad de sus sucesivas aliteraciones consonánticas en "D" (que se repite en 4 ocasiones), "L" (otras 4), "N" (sólo dos veces, pero una en sílaba acentuada, con lo cual tiene doble sonoridad) ... ; como siempre, el ritmo es explicable, la belleza, no. Hay misterios que escapan a la retórica, una lectura entre líneas imposible de descifrar por la estilística, un conjunto de signos desconocidos para los semióticos, algo que procede de la revelación y el caos. Este poema de Blanca Andreu, de tono surrealista, posee una musicalidad extraordinaria y unas inquietantes imágenes. Espero que os guste.




El día tiene el don de la alta seda


pétalos desandados por el pie de la noche,


monedas en corolas, eso dije.



Pero se izó la nube de magnolia hasta llegar al núcleo ahogado,


estambre eléctrico y pistilo triturado de amor,


monedas deshojadas por el terrible cheque templario,


o bien las brujas vírgenes prudentes


y la plomiza nada milenaria.



El día tuvo el don de la alta seda,


amor mío, amor mío, y por eso aún escúchame,


por eso te repito el perdido poema,


amor mío, amor mío, tu voz que amé y que cruza


las pupilas moradas de los puentes


y tu olor habitado, azul, y todo


lo que ahora abandono y abandonas


no sé con qué propósito,


ni sé de qué manera clandestina,


ahora, mientras yo rompo


la idea de tu rostro


y continúo ignorando


qué invierno,


qué arteria barroca del diciembre aquél,


qué orden despierto es el tuyo


mientras yo vivo sola, y duermo, y te detesto.




BLANCA ANDREU

miércoles, 26 de enero de 2011

Un poema de Bukowski


A SOLAS CON TODO EL MUNDO



La carne cubre el hueso
y dentro le ponen
un cerebro y
a veces un alma.
y las mujeres arrojan
jarrones contra las paredes
y los hombres beben
demasiado
y nadie encuentra al
otro
pero sigue
buscando
de cama
en cama.
la carne cubre
el hueso y la
carne busca
algo más que
carne.
no hay ninguna
posibilidad:
estamos todos atrapados
por un destino
singular.
nadie encuentra jamás
al otro.
los tugurios se llenan
los vertederos se llenan
los manicomios se llenan
los hospitales se llenan
las tumbas se llenan
nada más
se llena.



CHARLES BUKOWSKI

miércoles, 5 de enero de 2011

Poema de Ana Rossetti

Léon-François Comerre: Lluvia de oro


ISOLDA




Si alguien sabe de un filtro que excuse mi extravío

que explique el desvarío de mi sangre

le suplico:

antes de que se muera el jazmín de mi vientre

y se cumplan mis lunas puntuales y enteras

y mis venas se agoten de tantas madrugadas

en las que un muslo roza al muslo compañero

y lo sabe marfil pero lo piensa lumbre;

antes de que la edad extenúe en mi carne

la vehemencia, que por favor lo diga.



Contemplo ante el espejo, hospedado en mis sábanas,

las señales febriles de la noche inclemente

en donde el terso lino aulaga se vertiera

y duro pedernal y cuerpo de muchacho.



Ciño mi cinturón y el azogue me escruta,

fresas bajo mi blusa ansiosas se endurecen

y al resbalar la tela por mi inclinada espalda

parece una caricia; y la boca me arde.



Si alguien sabe de un filtro que excuse mi locura

y me entregue al furor que la pasión exige,

se lo ruego, antes de que me ahogue

en mi propia fragancia, por favor,

por favor se lo ruego:

que lo beba conmigo.




ANA ROSSETTI

sábado, 30 de octubre de 2010

Miguel Hernández, poeta de la luz y de la sombra


Miguel Hernández nacía un día como hoy, (30 de octubre), hace cien años, en Orihuela, Alicante.

Miguel es uno de esos pocos poetas imprescindibles. Un poeta que continúa sorprendiéndote a través de los años y cuya poesía sigue siendo necesaria. Lo puedes leer un montón de veces, que todavía conseguirá emocionarte. Te aprendes poemas suyos de memoria, los recitas, repites sus versos como una letanía, y el encanto no desaparece, la fascinación sigue ahí, en las palabras que conservan esa magia volcada en ellas por este maestro de poetas como un extraño chamán.

Leer a Miguel Hernández es una experiencia que no os dejará tibios; la fuerza e intensidad de su escritura os transmitirán una parte de la pasión que habita en su obra. Para los que no estéis acostumbrados a la poesía, os recomiendo empezar por El rayo que no cesa o el Cancionero y romancero de ausencias, dos de sus obras más cercanas e impactantes.



Para describir a Miguel, nada mejor que la cita de otro poeta imprescindible: Pablo Neruda. El chileno y el pastor mantuvieron una estrecha amistad en el Madrid de 1935 y 1936, hasta que la guerra civil les separó para siempre. En palabras de Neruda:


"Miguel era tan campesino que llevaba un aura de tierra en torno a él (...) me contaba cuentos terrestres de animales y pájaros. Era escritor salido de la naturaleza como una piedra intacta, con virginidad selvática y arrolladora fuerza vital. Me narraba cuán impresionante era poner los oídos sobre el vientre de las cabras dormidas. Así se escuchaba el ruido de la leche que llegaba a las ubres, el rumor secreto que nadie ha podido escuchar sino aquel poeta de cabras. Otras veces me hablaba del canto de los ruiseñores. El Levante español, de donde provenía, estaba cargado de naranjos en flor y de ruiseñores..."




El poeta Vicente Aleixandre, sin lugar a dudas el mejor y más fiel amigo de Miguel, describe así al joven oriolano:


"... era un ser generoso al máximo. Donde hubiera un dolor, allí estaba él. Cuando yo he sufrido mientras él vivió, cuando yo he padecido, el rostro que aparecía a mi lado era el de Miguel: el que venía a cuidarme era Miguel, el que venía a acompañarme, incluso a alimentarme, era Miguel. (...) Calzaba entonces alpargatas, no sólo por su limpia pobreza sino porque era el calzado a que su pie se acostumbró de chiquillo y que recuperaba en cuanto la estación madrileña se lo consentía. Llegaba en mangas de camisa, sin corbata, ni cuello, así, mojado aún de su chapuzón en la corriente. Unos ojos azules como dos piedras límpidas sobre las que el agua hubiese pasado durante años, brillaban en la faz térrea, arcilla pura donde la dentadura blanca, blanquísima, contrastaba con violencia... Silencioso entonces, daba bondad con compañía, y su palabra verdadera, a veces una sola, hacía el clima fraterno, el aura entendedora sobre la que la cabeza dolorosa podía reposar, respirar."



Josefina Manresa


Josefina Manresa trabaja como aprendiza en un taller de costura cuando conoce al poeta, en Orihuela. Miguel enseguida empieza a cortejarla, y le pide permiso "formal" al padre de la chica para ser novios. La muchacha, de 16 ó 17 años, es una belleza, pero de carácter retraído y mentalidad excesivamente provinciana para un poeta tan apasionado. Miguel, a veces, detalla en algunos versos la timidez de la joven:



Te me mueres de casta y de sencilla:
estoy convicto, amor, estoy confeso
de que, raptor intrépido de un beso,
yo te libé la flor de la mejilla.

Yo te libé la flor de la mejilla,
y desde aquella gloria, aquel suceso,
tu mejilla, de escrúpulo y de peso,
se te cae deshojada y amarilla.

El fantasma del beso delincuente
el pómulo te tiene perseguido,
cada vez más patente, negro y grande.

Y sin dormir estás, celosamente,
vigilando mi boca ¡con qué cuido!
para que no se vicie y se desmande.
( El rayo que no cesa 1936 )


Maruja Mallo



Durante su estancia en Madrid, el poeta conoce, en casa de Neruda, a la pintora gallega Maruja Mallo. La personalidad arrolladora y excéntrica de la artista fascinaron desde el principio al joven provinciano. Hubo entre ellos un mutuo deslumbramiento que culmina en una tórrida relación que duró de junio a agosto de 1935. La cara amarga de esta aventura fue el desengaño de Miguel ante el abandono de su amante, la pasión amarga de la pérdida, que le llevará a componer una serie de poemas que, según los estudiosos de la obra hernandiana, formarán parte de El rayo... en un número de, al menos, 22 sonetos. De este modo, Maruja simboliza la rabia, la sensualidad, el desdén que humilla al despreciado amante...


( ... )

Coloco relicarios de mi especie

a tu talón mordiente, a tu pisada,

y siempre a tu pisada me adelanto

para que tu impasible pie desprecie

todo el amor que hacia tu pie levanto.

( ... )


Apenas si me pisas, si me pones

la imagen de tu huella sobre encima

se despedaza y rompe la armadura

de arrope bipartido que me ciñe la boca

en carne viva y pura,

pidiéndote a pedazos que la oprima

siempre tu pie de liebre libre y loca.

( ... )
La muerte, en diciembre de 1935, de su amigo Ramón Sijé, de Orihuela, es un duro golpe para el poeta. Desgarrado por la muerte de Sijé, le escribe la magnífica "Elegía", uno de los poemas funerarios de mayor fuerza de toda la literatura española.


( ... )

"Tu corazón, ya terciopelo ajado,

llama a un campo de almendras espumosas

mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas

del almendro de nata te requiero,

que tenemos que hablar de muchas cosas,

compañero del alma, compañero."


Josefina y Miguel en Jaén, marzo de 1937

A principios de 1936, Miguel ha vuelto con su novia del pueblo, Josefina, con quien piensa formar una familia. Tras el estallido de la guerra civil, decide alistarse como voluntario en el ejército republicano. La experiencia de la guerra produce un cambio sustancial en su obra, que busca trascender la individualidad y convertirse en adalid de la lucha contra el fascismo. Escribe en plena contienda, en las trincheras, y recita por los altavoces, para los soldados, unos textos ideológicos, testimoniales, que, sin embargo, consiguen trascender el mero carácter panfletario. En un permiso, en marzo del 37, se casa con Josefina Manresa, pero la luna de miel sólo durará un mes. Al poco tiempo ella le escribe anunciando su embarazo y el poeta compone, en el frente, la bellísima "Canción del esposo soldado":






He poblado tu vientre de amor y sementera,

he prolongado el eco de sangre a que respondo,

y espero sobre el surco como el arado espera:

he llegado hasta el fondo.

Morena de altas torres, alta luz y ojos altos,

esposa de mi piel, gran trago de mi vida,

tus pechos locos crecen hacia mí dando saltos

de cierva concebida.


Ya me parece que eres un cristal delicado,

temo que te me rompas al más leve tropiezo,

y a reforzar tus venas con mi piel de soldado

fuera como el cerezo.

( ... )


Para el hijo será la paz que estoy forjando.

Y al fin en un océano de irremediables huesos

tu corazón y el mío naufragarán, quedando

una mujer y un hombre gastados por los besos.

Viento del pueblo (1937)


El segundo libro escrito durante la contienda es El hombre acecha. (1939) En estos dos volúmenes se encuentras composiciones memorables como: Aceituneros, El niño yuntero, Las cárceles, El hambre, El herido, Carta...


"Aunque bajo la tierra

mi amante cuerpo esté,

escríbeme a la tierra

que yo te escribiré."











El final de la guerra es el comienzo de la etapa más dura en la vida del poeta. La muerte del primer hijo, a los diez meses de edad; su detención cuando intentaba escapar por Portugal... Tres años de duro trasiego por las cárceles franquistas, una condena a muerte conmutada por treinta años y un día de reclusión mayor, su enfermedad... En la etapa carcelaria, Miguel escribe, necesita escribir en cualquier parte: cuartillas improvisadas, papeles de periódico, cajetillas de tabaco... Escribe, además de poemas, cuentos a su hijo, (ha tenido un segundo hijo con Josefina al que apenas ha podido ver), cartas a su esposa, a sus amigos... Expresará su voz en un registro nuevo, de resonancias íntimas, que buscan la esencialidad más absoluta. De esta forma alumbrará su Cancionero y romancero de ausencias, y un buen número de poemas que quedaron sin clasificar porque la salud del poeta, consumido y sin fuerzas, no resiste las duras condiciones de la vida en prisión. Una tuberculosis pone fin a su vida en marzo de 1942, cuando Miguel tiene tan sólo 31 años


Dejó atrás una obra poética impagable, una poesía inspirada, profunda, de belleza desgarradora.

Miguel Hernández merece ser recordado, no por su centenario; merece ser leído porque es un lujo tenerlo en nuestra biblioteca, porque continúa siendo uno de esos poetas imprescindibles. El poeta de la pasión más generosa y rotunda. El poeta de la pasión y de la muerte.







"Un amor hacia todo me atormenta

como a ti, y hacia todo se derrama

mi corazón vestido de difunto."




"Tres palabras,

tres fuegos has heredado:

vida, muerte, amor. Ahí quedan

escritos sobre tus labios..."