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sábado, 10 de diciembre de 2011

LA DALIA NEGRA (I)

Mia Kirshner como la Dalia negra

La película de Brian de Palma está basada en el libro homónimo del escritor estadounidense James Ellroy, quien, a su vez, se inspiró en una historia real: el asesinato de Elizabeth Short en el año 1947. Ellroy estaba fascinado por el caso de Betty Ann Short porque su madre también había sido asesinada. Entonces, el escritor tenía diez años. Según sus propias palabras:


"Elizabeth Short y mi madre comenzaron a unirse en mi memoria"


"He pasado cinco décadas en busca de una mujer a fin de destruir un mito"


La madre de Ellroy, Geneva Hilliker, fue víctima de violación y asesinato en la ciudad de Los Angeles, constituyendo un caso que nunca fue resuelto, como el de la dalia negra.


James Ellroy



Ellroy publica su primera novela a los treinta años. Hasta entonces, su vida había sido una especie de vagabundeo a través del alcohol y las drogas. Tras su recuperación, empieza a escribir novelas policíacas. En 1985 escribe La dalia negra, en un intento de relacionar el asesinato de su madre y el famoso caso que tanto le había obsesionado en su juventud. En 1996 publicó Mis rincones oscuros, un relato autobiográfico sobre el asesinato de su madre y la reinvestigación del caso que él mismo reabrió e investigó en 1994, pero que nunca fue resuelto.


Portada de la novela

Espléndida novela llena de desesperación e intensidad. Forma parte del Cuarteto de Los Ángeles, compuesto por cuatro volúmenes, uno de ellos el famoso L.A. confidential, muy conocido por su adaptación cinematográfica. Ellroy refleja en su novela un panorama implacable donde reina la corrupción, la crueldad y la desesperanza: la cara oculta del glamour hollywoodiense, una historia sórdida que tiene lugar en los estercoleros del sueño dorado americano.



Elizabeth Ann Short (1924-1947)

Nació el 29 de julio de 1924 en Massachussets, la tercera de cinco hermanas. Su padre abandonó el domicilio conyugal cuando ella tenía seis años. Desde que era pequeña, Betty sintió una fascinación especial por el cine; varias veces a la semana iba al cinematógrafo. A los 19 años decide trasladarse a California, donde vive varios meses con su padre, con el que la convivencia se hace insoportable. Acaba dejándolo y, a partir de entonces, cambia varias veces de domicilio. Fue arrestada en Santa Bárbara por consumir alcohol (en aquella época, en USA, la edad legal para beber alcohol era de 21 años) Mantiene una relación con un piloto, Matt Gordon, con el que va a contraer matrimonio, pero antes de la boda él muere en un accidente de aviación. Destrozada, se denomina a sí misma "viuda de guerra" Después, vuelve a California.



Retrato de Betty Short


La llamaban la Dalia negra por su melena oscura y el color de sus vestidos, que contrastaba con la piel pálida y los ojos azules. Otros dicen que Dalia negra fue un término acuñado por los periodistas tras la aparición del cadáver, sin duda influenciados por la película La dalia azul, de George Marshall, estrenada el mismo año e interpretada por la célebre Verónica Lake. Betty Short quiere ser actriz. Sale mucho, frecuenta los bares y restarurantes a donde acuden personas relacionadas con el espectáculo... Fue vista por última vez en el vestíbulo del hotel Biltmore, el 9 de enero de 1947. Seis días después, encontraron su cuerpo abandonado en un solar de Los Ángeles, horriblemente mutilado, partido en dos, seccionado por la cintura, eviscerado... Los forenses aseguraron que había sido torturada durante varios días.


LA DALIA NEGRA (II)

Al cumplirse sesenta años del horrible asesinato de Elizabeth Short en la ciudad de Los Ángeles y veinte después de la publicación de la novela de James Ellroy, la película de Brian De Palma fue estrenada en el festival de cine de Venecia (septiembre del 2006)

El visionado del film dejó fríos a la crítica y al público, por su argumento embrollado en exceso y una trama ininteligible, confusa, llena de cabos sueltos. Se la ha tachado, entre otras cosas, de ser un thriller excesivamente visual, con una fotografía espectacular pero muy poca intensidad dramática: "De Palma no pilla la esencia de Ellroy. (...) un filme correcto, pero que no alcanza la intensidad narrativa de las novelas del escritor." (Carlos Boyero, El Mundo)



Los policías Bleichert y Blanchard



El detective Bucky Bleichert y su compañero Lee Blanchard serán los encargados de investigar el asesinato de la Dalia Negra. Ambos policías sentirán una obsesión enfermiza por el caso, y su investigación les llevará al submundo de Hollywood, en un sórdido entramado de corrupción, violencia y sadismo.

En algunas secuencias, la escenografía se acerca al expresionismo alemán: el rostro deformado de la asesina, el cabaret de lesbianas, la muerte de Blanchard... Pero a pesar de un vestuario y una ambientación que rozan lo memorable, existen fallos en el apartado interpretativo, como la hiperactuación caricaturesca de Fiona Shaw o la falta de expresividad en la interpretación de Josh Hartett y Scarlett Johanson.


Mia Kirschner


Lo mejor de la película es la interpretación de Mia Kirschner, impresionante en su papel de la Dalia Negra, el personaje mejor perfilado de la cinta. Las grabaciones en blanco y negro de los castings de Short muestran su desesperación de aspirante a llegar a ser una estrella de Hollywood, los sueños de celuloide que, en su caso, iban a convertirse en una historia de terror. Mia Kirchner, a pesar de que aparece únicamente en los trailers que revisa Bleichert en el curso de la investigación, consigue crear un personaje convincente, frágil, vulnerable...


Scarlett Johannson como Kay Lake

viernes, 18 de marzo de 2011

Cabaret, la película




Ya tenía ganas de hablar de cine. En concreto, de una de mis peliculas favoritas, (para mí el mejor musical de todos los tiempos)... Brillante, irónico, mordaz, con una intensidad que le viene dada por la base literaria, ya que el argumento está sacado de la obra semi-autobiográfica de Chistopher Isherwood, más concretamente de su novela Adiós a Berlín, publicada en 1939. Isherwood viajó a Alemania en 1930 y allí trabajó como profesor de inglés. Conoció al novelista E.M. Forster, y entre otras muchas personas, a una mujer, Jean Ross, que le inspiraría el personaje de Sally Bowles en Adiós a Berlín, el libro donde se tratan las complejas relaciones de una serie de personajes marginales que viven, como pueden, sus desordenadas vidas como exiliados en un Berlín que asiste, incrédulo, al surgimiento del fascismo nacionalsocialista. El cabaret es un lugar de evasión donde la gente acude para olvidarse de la amarga realidad cotidiana: la inflación, el miedo, la xenofobia... Mientras tanto, el nazismo se está incubando, el "huevo de la serpiente" está convirtiéndose en un enorme engranaje de poder que ya ha dado muestras de su violencia. Christopher Isherwood abandonó el país en 1933 por sus diferencias con el régimen nazi y el temor a la persecución.


La mayoría de nosotros ha conocido Cabaret a través del cine, en la película del mismo título dirigida por Bob Fosse. El talento de Fosse unido a la impresionante actuación de Liza Minnelli en el papel de la cantante Sally Bowles, dio como resultado una de las mejores películas musicales de la historia del cine. Aparte de la calidad de la coreografía o la puesta en escena, contiene fragmentos de increíble tensión dramática. Una escena, por sí sola, merece el visionado de la película: tres de los protagonistas se encuentran de excursión en el campo, y se paran en una cervecería al aire libre a tomar algo. Hace sol, hay familias comiendo, un grupo de niños rubios... Todo resulta muy idílico. De repente, uno de ellos se levanta y empieza a cantar una melodía muy dulce, a la que, poco a poco, se van incorporando otras voces, las de otros niños y adultos del local, pero la cancion va cobrando un tono más violento, se convierte en un himno militar, el chico rubio extiende el brazo al frente esgrimiendo el saludo fascista y la cámara se acerca a su brazo mostrándonos la cruz gamada en su manga. Toda la escena está rodada de forma tan magistral que nos sirve para entender perfectamente el nacimiento del nacismo, sin falta de leer un libro de historia.

Cabaret es una película de importante trasfondo político, pero los números musicales son los que la convierten en algo espectacular. Canciones como "Willkommmen, bienvenue" o "Money, money", se siguen escuchando con el mismo placer de hace treinta años. La coreografía de "Mein herr", con Liza Minnelli y un ballet de chicas encima de una silla, se ha convertido ya en un clásico del cine. Cabaret nace como musical de Broadway en los años 60, para ser representado en el teatro y allí, en el escenario, es donde transcurre la mayor parte de la obra, en un local berlinés de poca monta llamado el Kit Kat club. Alli Emcee, el maestro de ceremonias, canta, baila y presenta el espectáculo con monólogos llenos de descaro y sarcasmo, pero la protagonista indiscutilble es Sally Bowles, la cantaste solista del club.



Corre el rumor de que cualquier actriz llegaría a matar por conseguir el papel de Sally Bowles... Sally adora los escenarios por encima de todo; es capaz de arrriesgar cualquier cosa con tal de actuar. Descarada, espontánea, llena de vida, transmite una contagiosa vitalidad. Perdedora en cada nueva relacion amorosa que emprende, conmueve por su inocencia a pesar de su promiscuidad, porque posee rasgos de ingenuidad infantil.
Quizá uno de los mejores momentos de la película lo alcanza Sally, (una magnífica Liza Minnelli en la película de Fosse), cuando canta "Cabaret", una canción de gran dificultad vocal, llena de contrastes, con una voz profunda y ancha en la que afirma, sin paliativos, que la vida es un cabaret sin fin...

"Start by admitting from cradle to tomb / isn't that long a stay /
life is a cabaret, old chum, / it's only a cabaret, old chum, /
and I love the cabaret!!"

Que traducido, aproximadamente, viene a decir: "Admitamos que, de la cuna a la tumba, el viaje se pasa en un vuelo... La vida es un cabaret, tío; no es más que un cabaret, viejo... ¡ ¡Y yo adoro el cabaret! !"
Sin duda, como dice Sally Bowles en su canción, la vida es un inmenso cabaret, un escenario interminable donde se representan a diario la muerte, el amor y la vida; donde cualquier director de escena daría a los actores la instrucción más importante: "Pase lo que pase, el espectáculo debe siempre continuar"