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jueves, 10 de noviembre de 2011

Poema de Carmen Gómez Ojea



En los versos de todos los poetas han crecido las

flores.

Mis poemas son tierra negra pisoteada por caballos

hunos.

Criaturas malsanas viven bajo ella, despedazándose

feroces y ciegas,

insectos y criptógamas se matan guerreando en mis

palabras

que odian la dulzura,

porque después de los campos de exterminio,

del regreso de los mortales nazis

acéfalos de cráneos pelados,

asesinos de pobres,

de las bosnias violadas,

de los niños que revientan de hambre y de sed en

Somalia,

de los opulentos que fallecen de sobredosis de colesterol,

hierba de Nicot, alcohol y exceso de proteínas,

después del llanto de israelíes judías, isralíes

palestinas

por los hijos de su dolor, todos muertos,

después de esa verdad terrible de que los huracanes,

las aguas iracundas y la tierra airada

sólo son verdugos de los parias y sus miserables

enseres,

escribir debe ser un acto subversivo,

y la poesía, una flor de cuchillo

que impida el escándalo repulsivo

del nacimiento de las rosas.


Carmen Gómez Ojea: En la penumbra de cuaresma (1993)

Cuadro de Paul Nash: We are making a New World (1918)

sábado, 23 de abril de 2011

Poema de Carmen Gómez Ojea

ENCENDED VELAS

El verde sínople que conocimos,
las nubes nómadas,
la cántiga de amor del mar,
las piedras, el sol del cementerio,
la plata de baba de caracol
en la tapia del paraíso,
el agua de los charcos de abril pascual
me dan ganas de arrodillarme,
de llorar,
pedir perdón
a las que entonces no podían ver más que un camino oscuro,
un cielo quieto, sin pájaros ni cirros,
un mar muerto, rocas peladas,
hipogeos sin luz,
tierra seca
y la seda cruenta de las banderas airadas de la paz.
Al anochecer, cuando bajéis las persianas
o debáis pulsar los interruptores de la luz,
en esa hora de penumbra
en que las camas se abren como flores,
en ese momento extraño de silencio y cantos de madera

que es para las mujeres algo así

como perdonarse arrugas y encontrarse bellas

en el espejo del pasillo asaltado por la noche,

encended velas,

quemad cirios,

y veréis hermanas, ojos, pupilas, miradas

de cuantas nos abrieron caminos a este mundo,

de las que fueron barqueras

que en sus lanchas nos llevaron

a la orilla de esta playa,

y entenderéis con emoción y orgullo

la historia de coraje y de renuncias,

valentía, dudas,

dolor, gozo

que seguimos tejiendo quienes no esperamos

el regreso salvador de los Ulises.

Carmen Gómez Ojea



Carmen Gómez Ojea (Gijón, 1945), ha obtenido prestigiosos premios literarios, como el Nadal por Cantiga de agüero (1982), el Tigre Juan de novela por Otras mujeres y Fabia (1981), el Carmen Conde de poesía por En la penumbra de Cuaresma (1993), y muchos otros... Casada y madre de seis hijos, Carmen escribe desde que era una niña, y lo hace con la pasión y la fuerza de una letraherida marcada por el amor incondicional a las palabras. Autora de poesía, novela, narrativa infantil y juvenil, relatos, artículos de opinión..., es colaboradora habitual del periódico La Nueva España. El poema anterior forma parte del libro Apostasías, publicado en formato digital en Bubok.com.