Texto: Carmen Cabeza
Imagen: Carlos Becerra



Kimono escarlata, de Stephanie Rew
Mientras la ciudad hierve
en roja ebullición de placeres oscuros,
una maraña de sombras
atraviesa la muralla prohibida.
Hay boas que se enroscan
alrededor se su cuello,
gusanos de seda que duermen
tras insondables fumaderos de opio.
Shangai arde en un fuego
con sabor a morfina,
entre negras semillas
de mágica amapola
y huesos triturados.
Hay un mar turbulento
que destila el insomnio,
un dragón amarillo,
de sopor insaciable,
que envenena a Shangai
y sus atavíos púrpura;
Shangai y sus ruiseñores muertos,
Shangai o el encanto irresistible
de las flores de loto...
Imagen: Rafel Olbinsky
Sus brazos te rodean
-se alargan-
formando un nudo de carne
en la cintura tronchada,
mientras la piel jadea,
cercada por un deseo de jazmín
que estrecha su tallo a borbotones.
El cuerpo se repliega,
secciona la blancura hasta el gemido
tensando la abrazada nuca
excavada,
mordida...
Hundido en tu cuello,
sus manos enlazan el tronco
hasta lograr un torniquete de azucena
que se desgaja en pétalos mojados...
Carmen Cabeza