
La negra capa de la noche del martes,
trepidante de arlequines
y tocados escarlata,
ondea tras los rizos de barroca belleza,
resuena entre tambores
como la luz de serpentina
que brillaba en sus caras,
o el vívido carmín de aquella boca
que al viento iba besando
un antifaz desconocido.
El carnaval se retuerce por las callejas
como un largo dragón de púrpura,
damasco y seda disfrazada.
Ritos paganos de anticipada primavera,
fuego de máscaras
que de la tierra brotan, sin tregua.
Algo muy grande se avecina,
una naturaleza salvaje se avecina
que arrollará los hielos de las cumbres
en un fogoso torrente.
Un inmenso placer,
un desorbitado placer ha de seguir
a la incipiente cuaresma...
Ese carnaval de seda y máscara, ese ocultarse para ser lo que se quiera... Capricho de los vientos de marzo
ResponderEliminarPrecioso y sutil, como siempre
Bs
El Carnaval se retuerce...
ResponderEliminarPues es verdad, se returce!
En cada esquina de la vida...
María, Esme, gracias por vuestros comentarios. Más que una fecha determinada, el carnaval es un estado de ánimo, un ocultarse en cada esquina de la vida para intentar ser otros, aunque las máscaras usadas se nos caigan a veces, y se resquebrajen. Siempre nos queda el recurso de cambiar el disfraz...
ResponderEliminarBs
hola por casualidad di con tu blog buscando unas imágenes cabaret para un fondo que estoy creando
ResponderEliminary di con tu escrito de tu entrada ¡ es precioso lo escrito un saludo ven un día a visitar mi blogs
si te gusta las cosas clásicas o de época hay encontraras de todo un saludo una visitante que paso por tu lindo rincón
http://moneriasparaelbloc.blogspot.com/