jueves, 19 de enero de 2012

A. Storni: "Voy a dormir"

Voy a dormir.

Dientes de flores, cofia de rocío,

manos de hierbas, tú, nodriza fina,

tenme prestas las sábanas terrosas

y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.

Ponme una lámpara en la cabecera;

una constelación, la que te guste;

todas son buenas, bájala un poquito.

Déjame sola; oyes romper los brotes...

te acuna un pie celeste desde arriba

y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias... Ah, un encargo:

si él llama nuevamente por teléfono

le dices que no insista, que he salido.


Alfonsina Storni


Alfonsina Storni (1892-1938), poetisa y escritora argentina, fue autora de libros como La inquietud del rosal, El dulce daño o Mundo de siete pozos, entre otros. En mayo de 1935 fue operada de cáncer de mama y, a partir de esta fecha, pasa mucho tiempo recluida y alejada de reuniones literarias. En 1936, cuando se suicida su amigo el escritor uruguayo Horacio Quiroga, le dedica unos versos que presagian su propio final. En 1938, a consecuencia del cáncer que sufría, se suicida internándose en el mar desde la playa La Perla, en Mar del Plata. La noche anterior había escrito su último poema, que tituló: Voy a dormir.

Cuadro de Wilhelm Hammershoi

sábado, 7 de enero de 2012

Viaje a Granada (I)

Lorca dijo de su Granada natal que era "...una ciudad donde el enamorado escribe mejor que en ninguna otra parte el nombre de su amor en el suelo". Juan Ramón Jiménez escribió: "Granada me ha cogido el corazón. Estoy como herido, como convaleciente..." Miles de visitantes quedan cautivos cada año de esta ciudad mágica que se extiende al pie de Sierra Nevada; la sensación de "encantamiento" es muy antigua, se inicia en la época del esplendor andalusí, se expande de forma efervescente durante el Romanticismo del XIX y continúa incorrupta hasta la fecha.


La torre de Comares (David Roberts, 1836)

Hay dos caminos que llevan a la Alhambra: el de la cuesta de los chinos y el de la cuesta de Gomérez, que es el más habitual. El primero, también llamado Cuesta del rey Chico (Boabdil) resulta más agradable si se utiliza de bajada, una vez visitada la Alhambra. Se inicia en la torre de los siete suelos, pasa por debajo del acueducto de la Acequia Real, continúa junto a un arroyo que rodea la murallas del palacio y atraviesa la torre de las Infantas, la de la Cautiva y la torre de los Picos. Al final del recorrido se llega hasta el río Darro y el paseo de los Tristes, llamado así porque era allí donde se iniciaba, en el siglo XIX, el trayecto de las comitivas fúnebres camino del antiguo cementerio. La bajada de la cuesta al anochecer es un verdadero regalo para los sentidos.



Patio de los leones (Eduard Gerhardt, 1848)

El siglo XIX supuso la exaltación de una imagen folclorista y falseada de Andalucía, cultivada por pintores, escritores e intelectuales que llegaban a España atraídos por un mito romántico: el del bello país meridional donde habitaban misteriosas mujeres y bandoleros temibles, un lugar lleno de exotismo donde se podían vivir aventuras sin cuento... "Un viaje por España es todavía una empresa peligrosa y novelesca; se arriesga la piel a cada paso; las privaciones de todo tipo, la ausencia de las cosas más indispensables de la vida, el peligro que os rodea..." De esta guisa escribía Teófilo Gautier en 1840, tras su viaje por España, abundando en esa visión romántica tan cargada de emoción y exotismo. Quizá el más conocido de estos viajeros ilustres sea el americano Washington Irving, embajador de los Estados Unidos en Madrid en el año 1826, quien prolongó su estancia en nuestro país hasta 1829 y escribió varios libros sobre España, siendo su obra más conocida, sin duda, los Cuentos de la Alhambra (1833)




La torre de las Damas (Maldonado photographs, 2010)

Irving se alojó en el mismo palacio de la Alhambra durante tres meses. Allí escribió algunos de los cuentos que después formarían parte del libro y disfrutó del encantamiento de Granada deambulando libremente por las salas nazaríes y bañándose en la alberca que hay al pie de la torre de las Damas en el calor de las noches veraniegas. El francés Próspero Merimée también se alojó en la fortaleza varios años después, viviendo como un verdadero sultán -hacía que le sirvieran la comida en el patio de los Leones- Merimée peregrinó durante tres años por tierras españolas, mientras redactaba sus Lettres d'Espagne, artículos de estilo costumbrista que enviaba periódicamente a la Revue de Paris. Su obra más célebre, Carmen, refleja de nuevo el tópico más típico de las gitanas, los bandoleros y las corridas de toros.




The Generalife at Granada. (Eduard Gerhardt, 1868)




martes, 27 de diciembre de 2011

Viaje a Granada (II)

Los muros de la Alhambra están repletos de decoración caligráfica, escrituras cursivas y cúficas que contienen versos del Corán, panegíricos que ensalzaban a los reyes nazaríes y también poemas completos, qasidas que circundan las tazas de las fuentes o forman parte de la ornamentación de las salas. Podemos encontrar poemas epigráficos en los arcos de la fortaleza, en las hornacinas paracticadas en sus muros, en las puertas de entrada a las habitaciones, en las fuentes de los patios... La Alhambra no es solo una arquitectura silenciosa; sus muros hablan y cantan, constituyen un goce estético para los sentidos y un mensaje cifrado para el visitante.

En los textos que siguen podréis encontrar, en primer lugar, un extracto del poema grabado en el borde de la fuente de la Lindaraja (o Daraxa) que fue escrito por el poeta árabe Ibn Zamrak; tras él, un extracto del conocido poema de Rafael Alberti Balada del que nunca fue a Granada, que contiene una clara referencia a la muerte de García Lorca; por último, el poema del argentino Jorge Luis Borges titulado Alhambra, que está grabado en un muro de reciente construcción adosado a una de las modernas entradas del conjunto arquitectónico (la del Generalife)


Patio de la Lindaraja


... Soy un orbe de agua
que se muestra diáfano y transparente,

un enorme océano de mármol escogido
cuyas aguas,

en forma de perlas,

corren sobre un hielo

primorosamente esculpido...

...También soy una concha,

y las gotas son perlas

semejantes a las joyas

que un artífice colocó

en la corona de Ibn Nasr...


Ibn Zamrak


Carlos Becerra Photographs


Mi cabeza cana, los años perdidos.


Quiero hallar los viejos, borrados caminos.


Nunca vi Granada.


Dadle un ramo verde de luz a mi mano.


Una rienda corta y un galope largo.


Nunca entré en Granada.


¿Qué gente enemiga puebla sus adarves?


¿Quién los claros ecos libres de sus aires?


Nunca fui a Granada.


Hay sangre caída, sangre que me llama.


Sangre por los mirtos y aguas de los patios.


Nunca vi Granada.


Del mejor amigo, por los arrayanes.


Sangre por el Darro, por el Genil sangre.


Nunca entré en Granada...

Rafael Alberti



ALHAMBRA


Grata la voz del agua

a quien abrumaron negras arenas,

grato a la mano cóncava

el mármol circular de la columna,

gratos los finos laberintos del agua

entre los limoneros,

grata la música del zéjel,

grato el amor y grata la plegaria

dirigida a un dios que está solo,

grato el jazmín.

Vano el alfanje

ante las largas lanzas de los muchos,

vano ser el mejor.

Grato sentir o presentir, rey doliente,

que tus dulzuras son adioses,

que te será negada la llave,

que la cruz del infiel borrará la luna,

que la tarde que miras es la última.


Jorge Luis Borges

sábado, 10 de diciembre de 2011

LA DALIA NEGRA (I)

Mia Kirshner como la Dalia negra

La película de Brian de Palma está basada en el libro homónimo del escritor estadounidense James Ellroy, quien, a su vez, se inspiró en una historia real: el asesinato de Elizabeth Short en el año 1947. Ellroy estaba fascinado por el caso de Betty Ann Short porque su madre también había sido asesinada. Entonces, el escritor tenía diez años. Según sus propias palabras:


"Elizabeth Short y mi madre comenzaron a unirse en mi memoria"


"He pasado cinco décadas en busca de una mujer a fin de destruir un mito"


La madre de Ellroy, Geneva Hilliker, fue víctima de violación y asesinato en la ciudad de Los Angeles, constituyendo un caso que nunca fue resuelto, como el de la dalia negra.


James Ellroy



Ellroy publica su primera novela a los treinta años. Hasta entonces, su vida había sido una especie de vagabundeo a través del alcohol y las drogas. Tras su recuperación, empieza a escribir novelas policíacas. En 1985 escribe La dalia negra, en un intento de relacionar el asesinato de su madre y el famoso caso que tanto le había obsesionado en su juventud. En 1996 publicó Mis rincones oscuros, un relato autobiográfico sobre el asesinato de su madre y la reinvestigación del caso que él mismo reabrió e investigó en 1994, pero que nunca fue resuelto.


Portada de la novela

Espléndida novela llena de desesperación e intensidad. Forma parte del Cuarteto de Los Ángeles, compuesto por cuatro volúmenes, uno de ellos el famoso L.A. confidential, muy conocido por su adaptación cinematográfica. Ellroy refleja en su novela un panorama implacable donde reina la corrupción, la crueldad y la desesperanza: la cara oculta del glamour hollywoodiense, una historia sórdida que tiene lugar en los estercoleros del sueño dorado americano.



Elizabeth Ann Short (1924-1947)

Nació el 29 de julio de 1924 en Massachussets, la tercera de cinco hermanas. Su padre abandonó el domicilio conyugal cuando ella tenía seis años. Desde que era pequeña, Betty sintió una fascinación especial por el cine; varias veces a la semana iba al cinematógrafo. A los 19 años decide trasladarse a California, donde vive varios meses con su padre, con el que la convivencia se hace insoportable. Acaba dejándolo y, a partir de entonces, cambia varias veces de domicilio. Fue arrestada en Santa Bárbara por consumir alcohol (en aquella época, en USA, la edad legal para beber alcohol era de 21 años) Mantiene una relación con un piloto, Matt Gordon, con el que va a contraer matrimonio, pero antes de la boda él muere en un accidente de aviación. Destrozada, se denomina a sí misma "viuda de guerra" Después, vuelve a California.



Retrato de Betty Short


La llamaban la Dalia negra por su melena oscura y el color de sus vestidos, que contrastaba con la piel pálida y los ojos azules. Otros dicen que Dalia negra fue un término acuñado por los periodistas tras la aparición del cadáver, sin duda influenciados por la película La dalia azul, de George Marshall, estrenada el mismo año e interpretada por la célebre Verónica Lake. Betty Short quiere ser actriz. Sale mucho, frecuenta los bares y restarurantes a donde acuden personas relacionadas con el espectáculo... Fue vista por última vez en el vestíbulo del hotel Biltmore, el 9 de enero de 1947. Seis días después, encontraron su cuerpo abandonado en un solar de Los Ángeles, horriblemente mutilado, partido en dos, seccionado por la cintura, eviscerado... Los forenses aseguraron que había sido torturada durante varios días.


LA DALIA NEGRA (II)

Al cumplirse sesenta años del horrible asesinato de Elizabeth Short en la ciudad de Los Ángeles y veinte después de la publicación de la novela de James Ellroy, la película de Brian De Palma fue estrenada en el festival de cine de Venecia (septiembre del 2006)

El visionado del film dejó fríos a la crítica y al público, por su argumento embrollado en exceso y una trama ininteligible, confusa, llena de cabos sueltos. Se la ha tachado, entre otras cosas, de ser un thriller excesivamente visual, con una fotografía espectacular pero muy poca intensidad dramática: "De Palma no pilla la esencia de Ellroy. (...) un filme correcto, pero que no alcanza la intensidad narrativa de las novelas del escritor." (Carlos Boyero, El Mundo)



Los policías Bleichert y Blanchard



El detective Bucky Bleichert y su compañero Lee Blanchard serán los encargados de investigar el asesinato de la Dalia Negra. Ambos policías sentirán una obsesión enfermiza por el caso, y su investigación les llevará al submundo de Hollywood, en un sórdido entramado de corrupción, violencia y sadismo.

En algunas secuencias, la escenografía se acerca al expresionismo alemán: el rostro deformado de la asesina, el cabaret de lesbianas, la muerte de Blanchard... Pero a pesar de un vestuario y una ambientación que rozan lo memorable, existen fallos en el apartado interpretativo, como la hiperactuación caricaturesca de Fiona Shaw o la falta de expresividad en la interpretación de Josh Hartett y Scarlett Johanson.


Mia Kirschner


Lo mejor de la película es la interpretación de Mia Kirschner, impresionante en su papel de la Dalia Negra, el personaje mejor perfilado de la cinta. Las grabaciones en blanco y negro de los castings de Short muestran su desesperación de aspirante a llegar a ser una estrella de Hollywood, los sueños de celuloide que, en su caso, iban a convertirse en una historia de terror. Mia Kirchner, a pesar de que aparece únicamente en los trailers que revisa Bleichert en el curso de la investigación, consigue crear un personaje convincente, frágil, vulnerable...


Scarlett Johannson como Kay Lake

lunes, 21 de noviembre de 2011

Sueño



Soñaba en un mar gris

como este mar de hoy.

Soñaba con Grecia,

con otro brillo azul

-acantilados y rocas salvajes

sobre el mar-

Soñé una perrita blanca

sobre la arena de la playa.


Herida por las rocas,

soñaba

un abrazo profundo

ente este mar,

en esta tarde,

con este grisáceo desencanto...




Poema de Carmen Cabeza

Cuadro: La cometa, de Charles Sims

jueves, 10 de noviembre de 2011

Poema de Carmen Gómez Ojea



En los versos de todos los poetas han crecido las

flores.

Mis poemas son tierra negra pisoteada por caballos

hunos.

Criaturas malsanas viven bajo ella, despedazándose

feroces y ciegas,

insectos y criptógamas se matan guerreando en mis

palabras

que odian la dulzura,

porque después de los campos de exterminio,

del regreso de los mortales nazis

acéfalos de cráneos pelados,

asesinos de pobres,

de las bosnias violadas,

de los niños que revientan de hambre y de sed en

Somalia,

de los opulentos que fallecen de sobredosis de colesterol,

hierba de Nicot, alcohol y exceso de proteínas,

después del llanto de israelíes judías, isralíes

palestinas

por los hijos de su dolor, todos muertos,

después de esa verdad terrible de que los huracanes,

las aguas iracundas y la tierra airada

sólo son verdugos de los parias y sus miserables

enseres,

escribir debe ser un acto subversivo,

y la poesía, una flor de cuchillo

que impida el escándalo repulsivo

del nacimiento de las rosas.


Carmen Gómez Ojea: En la penumbra de cuaresma (1993)

Cuadro de Paul Nash: We are making a New World (1918)