miércoles, 25 de noviembre de 2020

Entrevista a Carmen Cabeza

 

 

Entrevista realizada por la Asociación de Escritores de Asturias (sept. 2020)

 

1.- ¿Crees que los escritores deben estar unidos en algún tipo de asociación?

Definitivamente, sí.  Aunque el oficio de escribir es algo que se realiza en soledad, a la hora de publicar y difundir tu obra, la orientación de las asociaciones y de otros escritores es muy importante. En la actualidad, debes aprender a  moverte por  un mundo editorial cada vez más complejo, por eso el asesoramiento resulta fundamental.

2.- ¿Cómo ves el panorama literario en España?

El libro se ha transformado en producto, en objeto de consumo, pero eso no ha redundado precisamente en su calidad. Se publican y venden muchos libros, quizá demasiados, y ese excedente ha  conducido a una banalización de lo literario: la literatura deja de ser considerada obra de arte para convertirse en  producto de ocio. De ahí que prolifere la literatura de evasión, de entretenimiento, el libro de carácter divulgativo... Pero eso no es exclusivo de España, claro. Pasa lo mismo en todas partes. La alta literatura, por llamarla así, sigue  siendo un género de minorías.

3.- ¿Y en Asturias?

En Asturias existe un ambiente de ebullición cultural.  En los últimos veinte años se han publicado una serie de obras muy interesantes, tanto en poesía como en narrativa. En ese sentido, la literatura asturiana está en auge. La mala noticia, sin embargo, es que lo que se escribe aquí no tiene una difusión relevante fuera de Asturias. La  invisibilidad mediática y comercial es nuestro mayor enemigo.

4.- ¿Qué medidas deberían tomar las autoridades para fomentar la lectura?

En mi opinión, no se lee menos que antes. Al contrario, se lee más, y en todo tipo de soportes.  Los planes de fomento de la lectura se siguen realizando en colegios, bibliotecas,  librerías, clubes de lectura, talleres… Nunca se ha reivindicado tanto la importancia de la literatura. Reconozco que el éxito es escaso entre el público más joven, que es el que menos lee, pero entre los adultos la cosa cambia. Otro tema es la calidad de las lecturas, claro, pero en eso no me meto. Leer no debe ser entendido como una obligación sino como un placer, y cada uno debe leer aquello que más le guste.

5.- Recomiéndanos algún libro tuyo.

Sin duda, el último. Lo acabo de publicar. Se trata de una novela que lleva por título: Nunca fuimos Ingrid Bergman

6.- ¿Cómo definirías tu literatura?

Intento que en mis obras aparezca todo eso que, en mi opinión,  sustenta el hecho literario: emoción, desasosiego, misterio, contención, belleza…  En realidad, siempre intento escribir los libros que a mí me gustaría leer.

 

 

 

 

viernes, 23 de octubre de 2020

Gustavo Martín Garzo en Gijón


Tuve el placer de presentar a Gustavo Martín Garzo en la Feria del libro de Gijón, celebrada el pasado septiembre. Su última obra, editada por Galaxia Gutenberg, lleva por título: Elogio de la fragilidad.

Me vi obligada a esbozar una especie de resumen sobre el autor, que ha escrito nada más y nada menos que una veintena de novelas, varios libros de ensayo, artículos de prensa, cuentos y literatura infantil…;  así que resulta obvio que solo pude referirme a los hitos más importantes de su trayectoria profesional.

Gustavo Martín Garzo, licenciado en Filosofía y Letras, se especializó en Psicología y trabajó como psicólogo clínico en Valladolid, ciudad donde reside. Su primera novela: Luz no usada se publica en 1986, pero es en el año 1993, con El lenguaje de las fuentes, cuando obtiene el Premio Nacional de Narrativa. En 1995 gana el premio Miguel Delibes por su novela: Marea oculta

Cuatro años después recibe el Premio Nadal por su novela: Las historias de Marta y Fernando. En el 2004 obtiene el Premio Nacional de literatura infantil y juvenil por su obra: Tres cuentos de hadas…, y a ese le siguen diversos galardones y premios como el Ciudad de Torrevieja, el Emilio Hurtado o el Premio de las Letras de Castilla y León, entre otros.

El libro que hoy nos ocupa, Elogio de la fragilidad, es una colección de 40 artículos, la mayor parte publicados originalmente en prensa y otros escritos ex profeso para esta ocasión.  Por sus páginas transitan películas, novelas, cuentos, mitos…  Algunos son textos autobiográficos, reflexiones personales, consideraciones diversas sobre literatura, cultura y cine... En uno de sus artículos, el autor escribe: “El misterio de la fragilidad es el misterio triste de la belleza, que es una cualidad de lo que nace y tiene que morir, de todo lo que escapa a nuestro poder”. Martín Garzo se asoma a ese misterio, a lo menudo y pequeño, a la finitud de la vida, a su fragilidad. En estos textos encontramos anécdotas y recuerdos de su infancia, con referencias a libros y películas que suponemos son los favoritos del autor, con relatos donde se dan cita, trenzándose en una prosa brillante, directores, escritores, personajes mitológicos, cuentos y leyendas.

  Figuran en sus textos, por ejemplo, autoras como Emily Dickinson, Santa Teresa, Isak Dinesen o Natalia Ginzburg, entre otras; escritores como Bram Stoker, Ovidio, Gómez de la Serna o Herman Melville;  directores de cine como Buñuel, Pasolini, Jean Renoir o Pedro Almodóvar…; y, los más misteriosos, seres de ficción, personajes creados por la imaginación de sus autores. Una enumeración aparentemente caótica sería la siguiente: Fortunata, de Galdós, Calixto y Melibea, Peter Pan, Wendy, Moby Dick y el capitán Ahab, Drácula o el inefable King Kong, el amante más desgraciado de todos porque su amor es completamente irrealizable…

Por último, señalaré que, además de hablarnos de las obras y los creadores que le han fascinado, Martín Garzo reivindica en este libro la necesidad del arte en nuestras vidas. Como él dice: “La necesidad del relato es inherente a nuestra naturaleza; no nos basta la vida”. 

O, lo que es lo mismo, pero parafraseando a Marcel Proust:

“La verdadera vida es la literatura. Gracias a ella se nos revela el mundo. Sin la literatura, nuestra propia vida nos sería desconocida.”

Carmen Cabeza

lunes, 20 de abril de 2020

Confinamiento








Confinamiento


En los ángulos obtusos de las casas
se esconde la belleza
como territorio prohibido.
Una luna llena sobre el asfalto
surge de pronto en la noche de abril.

A estas alturas,
estarán floreciendo los cerezos,
mientras la vida permanece oculta
en una primavera bajo llave
de abrazos postergados,
labios en cuarentena
y ventanas selladas…

Solo un vuelo insistente de gaviotas
parece convocar a la esperanza
de un viento protector,
y una sombra de orquídeas
florece en los balcones
como un presentimiento hacia la luz.

Abajo, la calle desierta
proclama nuevamente la mordaza
de otro toque de queda.


Texto: Carmen Cabeza
Imagen: Edward Hopper

jueves, 12 de marzo de 2020

Descanso de una enfermera

(foto de la enfermera Elena Pagliarini, descansado, exhausta, tras más de diez horas en el servicio de urgencias del hospital de Cremona (Lombardía, Italia). La imagen, sacada con el móvil por la doctora Francesca Mangiatordi, se ha hecho viral.)


Para quién escribo


Mi hijo de diez años  me ha preguntado para quién escribo.

Mi palabra sale de la afonía de una guardia, de un
sufrimiento crónico.

Escúchame, Paolo, yo quisiera escribir para todos los que
sufren en esta larga galería de la muerte.

Para las madres que nunca acaban de perder al hijo
estremecido y permanecen a su lado las horas
eternas de las tinieblas.

Escribo, Paolo, para las alas fosfóricas de la guadaña que
pasa cada noche sobre el piso noveno y deja caer su
cucharón de palo para comerse al más ausente.

Para los hijos, escribo, los hijos, que fuman los cigarros
amargos a escondidas y lloran lágrimas nerviosas
porque aún no han accedido a la soberanía de la
enfermedad.

Escribo, Paolo, para el amante que no podrá entrar a
besar a su amado y que sufre llamándolo, sin voces:
amor mío, amor mío.

Escribo, Paolo, para valorar el trabajo de las limpiadoras
que renuevan el hospital y el ruido de la orina.

Para las enfermeras azules de la eternidad y sus
ayudantes, los médicos humildes.

Para la misericordia y la paciencia, escribo.

Para los trasplantados, los locos, los quemados, los
absortos en el estrabismo de la muerte.

Y sobre todo, sobre todos los seres de este mundo,
yo escribo para él, tú ya lo sabes, para él, que se
ha ido en esta primavera y se ha llevado todo mi
derrumbado diccionario de la medicina.


ISLA CORREYERO

 (fragmento del poema “Para quién escribo”,
de su libro Diario de una enfermera, 1996)
  

miércoles, 12 de febrero de 2020

Cartel de presentación


Cartel elaborado por Manuel Riveiro para la presentación de mi novela en Avilés. 
El diseño quedó precioso. ¡Muchas gracias, Manu!

jueves, 6 de febrero de 2020

Presentaciones


Después de escribir una novela, queda un largo camino por recorrer si lo que quieres, como es lógico, es que la novela tenga algo de recorrido. Aunque la mayor parte de las grandes librerías y centros comerciales se limitarán a vender tu libro por pedido, hay libreros y libreras que te cederán espacio en sus librerías con gran hospitalidad. En Gijón, el librero de referencia es Rafa, de La buena letra. Y en Mieres, librería La Pilarica ha organizado una presentación super guapa -el pasado 31 de enero- a la que pertenece la anterior fotografía. Fue un placer hablar con el periodista Rafa Balbuena y con el escritor Juan Carlos Becerra sobre literatura, ficción y realidad. 


 Lo mismo puedo decir del centro Polivalente de Candás, donde presenté Nunca fuimos Ingrid Bergman el pasado diciembre, en compañía de Marusca Dintén, directora de la Biblioteca de Candás. Ese día mantuvimos una charla apasionante sobre literatura en el marco de una jornada inolvidable.


 La portada del libro, con un collage de fotos antiguas donde aparecen mis padres cuando eran jóvenes. Parece mentira, pero ese retrato tiene más de setenta años...


Merchandising de regalo. Un detalle encantador  de las chicas de la librería La Pilarica. Nos obsequiaron con estas galletas -caseras, riquísimas...-  con forma de libro en miniatura y marcapáginas. Me encantan... Me da pena comerlas... ¡Muchísimas gracias!