
Insomne, mercurial,
nocturno tejedor de redes inasibles,
de enlaces silenciosos.
Demiurgo incesante,
como perito en lunas
abres puentes al mar,
los mantienes, los tiendes
a ríos paralelos,
a la rara caricia
de la voz compartida.
Te recuerdo.
Tu rostro de patricio,
tu mirada
curtida en cien otoños,
el trabajo, la urdimbre
de vínculos y afectos,
los hilos invisibles
con que enhebras la seda
de los mil y un encuentros.
No pases el relevo
ni cedas a un retiro
de cuarteles de invierno.
Permanece impasible,
desafiante, terco
ante el frío del tiempo,
con la dignidad sobria
del que sabe amordazar silencios
y compartir las voces
escritas en el viento.
CARMEN CABEZA
Cuadro de Vassily Kandinsky: Composición 8
Precioso amiga...
ResponderEliminarUn abrazo grande
Gracias, Esme. El poema, ya sabes, surgió como una dedicatoria y un recuerdo a Antonio Merayo y a sus Encuentros poéticos en el Antiguo Instituto. Parece que hayan pasado un montón de años desde entonces ¿verdad?
ResponderEliminarTe echo de menos, amiga.
Un abrazo fuerte.
Por lo de "tejer" me recuerda a Machado. Buen poema.
ResponderEliminarMuchas gracias, Humberto. Es un placer que, aunque sea remotamente, alguno de mis versos te haga recordar a Machado, porque es uno de los maestros, uno de los GRANDES poetas, siempre austero, aparentemente sencillo pero tan profundo, de los que ponen el dedo en la llaga...
ResponderEliminarGran poema, como no podía ser de otro modo viniendo de su autora, y además con ilustración de una obra del revolucionario(pictóricamente) Kandinsky...suma de talentos, en fin.
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