
viernes, 8 de julio de 2011
miércoles, 29 de junio de 2011
Miguel Hernández, poema

¿Recuerdas aquel cuello, haces memoria
del privilegio aquel, de aquel aquello
que era, almenadamente blanco y bello,
una almena de nata giratoria?
Recuerdo y no recuerdo aquella historia
de marfil expirado en un cabello,
donde aprendió a ceñir el cisne cuello
y a vocear la nieve transitoria.
Recuerdo y no recuerdo aquel cogollo
de estrangulable hielo femenino,
como una lacteada y breve vía.
Y recuerdo aquel beso sin apoyo
que quedó entre mi boca y el camino
de aquel cuello, aquel beso y aquel día.
Texto: Miguel Hernández
Cuadro: Viva el pelo (1928), de Julio Romero de Torres
sábado, 18 de junio de 2011
Lisboa
Sobre un mar de glicinias
-inmóvil-
el viento rodea tus letargos ausentes.
Estática, atesoras nostalgias,
encuentros,
memorias de claridad celeste.
Decadente y atlántica,
en tu flujo dormido
besaste un sueño de mórbidas orillas
y un abrazo de sal.
Ahora, desde la melancolía,
tras la calima de indolente azul,
sólo deseas despertar
a la más pura,
irresistible
transparencia del aire...
Carmen Cabeza Martínez
sábado, 11 de junio de 2011
Sin nombre
Los días te aguardan
- verdes, blancos -
los días sin límite y sin nombre.
Luego aún más tiempo
- vida, rojos, grises -
un arco iris de cosas extrañas
te aguarda.
Eternamente te seguirán,
como la sombra al cuerpo.
Eternamente.
La muerte
no es más que una puerta
abierta de par en par.
Carmen Cabeza Martínez
sábado, 4 de junio de 2011
LA TARDE
Así ha pasado la tarde.
Así se ha ido su alma
y el principio de la noche
sombreó cada recodo de la sala.
La tarde murió en mis manos
harta de cielos grises;
se ha ido entre versos solitarios,
tristes,
y mañana será la misma
tarde sola.
Hoy fue el mar enfermo de resaca
el que bañó de savia las paredes.
Hoy fue el mar enladrillado
en las baldosas de mi casa.
Hoy fueron calles de lluvia cabizbaja
en una ciudad monótona y aburrida...
en una ciudad monótona y aburrida...
Hoy fue otro día de lluvia
y mar trampoco de resaca.
lunes, 30 de mayo de 2011
Un año de blog
El 28 de mayo del 2010 inicié este blog sin tener prácticamente ni idea de cómo subir imágenes, vídeos, cómo hacer una entrada, etc. Después, con la práctica, y la ayuda de mis amigos, comprobé que era bastante fácil, aunque la informática se me diera muy mal.
Ha pasado un año, y aún continúo con "La voz abierta", esta ventana abierta, como su nombre indica, a los cuatro puntos cardinales, pensada para comunicar, bien sea palabras, emociones, pintura, poesía, opinión...
De este primer año hay reflejados 60 posts, 18.000 visitas y más de cien comentarios, que, como sabéis, son el alimento de cualquier blog, porque sin vuestros comentarios -lo más importante para el blogger- un foro virtual acaba muriendo por inanición, hasta que no te queda más remedio que cerrarlo.
Por eso doy las gracias especialmente a Esmeralda Martí, a Juan Carlos, a Manuel, a Laura, a Betty, a Marga, a María Jesús, a Sinda Miranda, a Julia, a Angels Cindell, a Ana Mª Espinosa, a José Ramón, a Máximo, a Selva, a Sara Vega, a Emmagunst, a Paloma Corrales y a Zanat Medina por sus palabras; a mis seguidores y a todos los que me habéis dejado un comentario anónimo, porque con cada uno de ellos me animáis, semana tras semana, a seguir escribiendo. Gracias a todos.
SALUD
viernes, 27 de mayo de 2011
Incendio ("La tierra y el alba")

Tu cuerpo era un incendio
-tantas veces incendio-
región incandecente de huesos calcinados.
Un resplandor de nieve comestible,
materia candeal, metal ardiente
de trémulo fulgor entre las brasas.
Mi cuerpo fue un incendio,
fuego inútil mi cuerpo
de enardecidas venas incendiadas,
una hoguera la lumbre de los labios
ante de convertirse en tierra,
en polvo de deseos inservibles
que ardieron sin cautela.
Todo el cuerpo fue escombro,
tierra quemada de fósil geología,
cenital la garganta
bajo un manto de piedra,
desolación solar
el musgo de los dedos.
Ahora nos cubre la ceniza,
nos convierte en naturaleza estéril,
en médulas sin gloria
y restos minerales.
Todo ardió en aquel fuego:
la sacralidad del útero infecundo,
los destruidos brazos desde entonces,
cuando tu cuerpo era incendio
tantas veces incendio...
Tu cuerpo incandescente
en un mundo de sombra.
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