
Maldigo este noviembre
de escamas amarillas
-heridas entreabiertas
sobre huesos de lluvia-
El óxido otoñal
me cubre como escarcha,
horadando mi casa,
recorriéndola a ciegas...
Y hoy los topos resucitan tu nombre:
canciones de Edith Piaf bajo los charcos,
tu terca estirpe de desgracias
y fríos torrenciales
presagiando el invierno.
Maldigo tus palabras,
las tiernas cicatrices
al filo de tus ojos
y el viento de los sueños olvidados
que me besan de nuevo,
cuando este olor a crisantemos
me destroza la cama,
y crepitan las hojas
del maldito noviembre,
y maldigo esta lluvia
de susurros helados
que maldicen tu nombre
y te maldicen...
Dichoso noviembre que abre brecha en las sensibilidades más cuajadas...
ResponderEliminarPoema maldito donde los haya: heridas, frío, hielo, escarcha, cicatriz, invierno... Te sumas a los Rimbaud, Mallarmé, Verlaine, conjugando música y dolor...
Bello y triste, como este noviembre maldito.
Besitos, reina (el miércoles sí podré participar en el Coto. Espero verte)
Sabes, Esme, cuando falta la luz, en estas largas noches de noviembre, rondan a sus anchas los fantasmas, los topos, los gusanos... un bestiario de alimañas que salen del armario de la memoria y te succionan la sangre. Contra esos vampiros es preciso convertirse en bruja y aplicar la magia negra de la palabra, de los conjuros poéticos, de las salvajes maldiciones de nigromantes... Todo vale para sobrevivir a este noviembre maldito.
ResponderEliminarUn abrazo, amiga.