
Lodo caliente
-femenino-
cuerpo oprimido
por leyes estériles.
Estrangulada nieve la cintura,
senos ceñidos por férula severa,
cercados muslos,
continuos prisioneros
de acrílicos hostiles;
cuerpo de barro
que se desprecia y castiga
y sólo a veces estalla,
como un torrente,
recuperando el amplio cauce
de carne heterodoxa.
Lodo creciente,
mestizo,
que escupe y se desborda
anegando la tierra,
recobrando los surcos
de su materia grávida,
retornado al origen...
Como un río que inunda
los estrechos márgenes,
tu cuerpo rompe,
en espectacular crecida,
la angostura mezquina del cilicio...
Me encanta. Es de lo más fresco que he leído en mucho tiempo.
ResponderEliminarUn besito.
Gracias, Cindell, me alegro de conocerte. Un besito.
ResponderEliminarPolvo somos, sí... Lodo que embadurna el cuerpo y lo vence, lo derrota... Enfin.
ResponderEliminarBesitos amiga. Salud y fuerza.
Sólo querer a nuestros cuerpos tal como son puede impedir esa derrota y ayudar a reconstruirnos por dentro.
ResponderEliminarAmor y respeto son la clave. Lo que no sea eso, como las malas hierbas, hay que extirparlo sin demora... A la tarea, amiga.
Un abrazo fuerte.
si. Me gusta tu estilo.
ResponderEliminarVolveré por aquí a leerte.
Saludos.
Encantada de tenerte por aquí, Máximo.
ResponderEliminarUn cariñoso saludo.
Eres una gran poetisa, amiga mía.....
ResponderEliminarUn poema precioso, Milady
ResponderEliminarGracias, anónimo; me gustaría ser una gran poetisa, pero, de momento, sólo soy una aprendiz.
ResponderEliminarManu, me alegro mucho de que hayas pasado por aquí y dejado tu comentario. Gracias, y un besito.